martes, noviembre 22, 2005

BUEN ANGULO



Esta imagen cuenta la historia de una cámara y un ave. El fotógrafo Christian Ziegler montó una trampa fotográfica en una liana que tenía marcas de garras: la tarjeta de presentación era de un ocelote fotogénico. Sin embargo, este halcón del bosque de cuello rojo se interesó a tal grado en el reluciente aparato, que decidió visitarlo durante varios días consecutivos, quizás para admirar su reflejo en el estuche de cristal de la cámara. ‘‘Se tomó más de 100 fotografías, algunas de ellas descansando apaciblemente, otras mirando hacia la cámara y unas más, como ésta, en la que parece asustado por las luces estroboscópicas’’, explica Christian. Lo que esta imagen no cuenta es una historia de ocelotes así que, naturalmente, no fue seleccionada para el artículo.
Por Beth Goulart,Fuente :National Geographic

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